Tras el hermoso y clasicista intervalo que supuso Frantz, la última película de F. Ozon tiene un evidente hilo de continuidad con su lamentable Joven y bonita. Y no solo porque la bellísima e inquietante Marine Vatch (ahora ya convertida en una mujer adulta) sea también la protagonista, sino porque vuelve a mostrarnos qué mirada tiene el director francés sobre las mujeres. Una mirada que, por cierto, tiene mucho que ver con la de Pedro Almodóvar, con el que frecuentemente se le ha comparado. Si en Joven y bonita nos planteaba una esteticista y controvertida historia sobre la prostitución entendida como ejercicio de la "libre elección" de una jovencita menor de edad, burguesa y aburrida, a la que no parecía importarle mucho venderle su cuerpo a señores ricos y mayores, en El amante doble Ozon nos plantea una imposible historia sobre las identidades a partir de un personaje femenino en el que proyecta todos los tópicos y estereotipos que al patriarcado le interesa reproducir.…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez