Tal vez no haya tarea más compleja y escurridiza siempre que el ejercicio de la paternidad. Todos los que somos padres vivimos siempre en la tensión que provoca saber que nunca haces lo correcto, que te quedas a medias o que es imposible mantener el adecuado equilibrio entre lo que en un contexto más familiar puedes transmitir y el contexto global en el que tu hijo o tu hija tienen que socializarse. Captain Fantastic es una hermosa fábula que nos plantea, entre otras cosas, la difícil tesitura que supone tratar de transmitir un orden de convicciones y valores a seres que necesariamente acabarán siendo autónomos. A los que por tanto hemos de educar para que sean dueños y señores de su libertad, con las responsabilidades que ello genera, lo cual inevitablemente puede suponer en su caso traicionar al padre (o incluso matarlo). Todo ello además sin perder de vista que no van a ser "robinsones crusoes" en una isla sino que como animales políticos y frágiles serán dependientes…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez