Muchas y muchos, no solo Jesús Tomillero, estamos cansados de la homofobia. Lo relevante del árbitro gaditano es que haya dado el paso de hacerlo público y de rebelarse en un contexto, el del fútbol, que es tan prisionero de la heteronormatividad. En un mundo dominado aún por la masculinidad hegemónica del patriarcado, y en el que no deja de crecer de manera alarmante un neomachismo al que da alas la lógica neoliberal triunfante, son más necesarios que nunca gestos como el de Jesús. Porque los chicos jóvenes carecen de otros referentes que superen el marco mayoritario y avasallador, de ejemplos de masculinidades alternativas y disidentes que muestren otros caminos posibles y que , sobre todo, pongan de manifiesto las patologías que genera la omnipotencia viril. Una virilidad que, no lo olvidemos, se construye negando lo femenino y, por tanto, interiorizando la homofobia como una parte esencial de los mandatos de género que nos convierten en hombres de verdad. Homofobia que finalmente…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez