Mientras que Pedro y Pablo exhibían sus egos por la Carrera de San Jerónimo, y daban una muestra más de cómo han convertido la política en un espectáculo mediocre, una calle con nombre de mujer se inauguraba en el sur de nuestra ciudad. Sin duda el mejor lugar para ubicar la memoria de Carmen Olmedo Checa. Porque las mujeres siempre han sido el Sur del Sur, las vulnerables entre los vulnerables, una condena contra la que Carmen se rebeló convirtiendo su lucha feminista en compromiso político. Un compromiso que le llevó a pelear para que ellas dejaran de ser las "idénticas" y se convirtieran en las "iguales".
En esta ciudad de imposibles diálogos, de omnipotencias eclesiásticas y contrarreformas en procesión, y de izquierdas que parecen avergonzarse de ser fieles a sus convicciones, es más que una buena noticia que al otro lado del río, en esa orilla durante tanto tiempo invisible, permanezca el nombre de quien abrió tantos caminos. De una de esas mujeres, la mayor…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez