Debo confesar que, en medio de un contexto de tanta
perversión ética y de tanta mala noticia desde el punto de vista de la justicia
social y los derechos humanos, supuso para mí una auténtica inyección de
energía y de entusiasmo democrático escuchar la entrevista que la Cadena Ser
realizó el pasado miércoles 2 de septiembre a Alex, el chico transexual de
Cádiz al que le han vuelto a denegar la posibilidad de ser padrino en el
bautizo de su sobrino (http://cadenaser.com/programa/2015/09/02/hoy_por_hoy/1441171062_228275.html). El anuncio de su próxima apostasía, así como la
revelación de que el niño ya no será bautizado, me reconciliaron con un mundo
en el que aún es posible la coherencia, al tiempo que me confirmaron como en
nuestro país seguimos teniendo pendiente la transición desde un Estado
confesional (católico) a un modelo en el que los poderes públicos se mantengan
al margen de las distintas cosmovisiones, sagradas o no, de la ciudadanía. Me
explico.
Desde el punto de vista de lo…
Desde el punto de vista de lo…