“De todo lo que en esta
tierra tiene cuerpo y pensamiento, nosotras somos las más desdichadas” Eurípides
De las múltiples lecturas que pueden hacerse del mito de Medea, me quedo con la que, sin temor a ser exagerado, podría calificar de feminista. Es esa, a mi entender, la que subyace en la versión que ha hecho Vicente Molina Foix y que se ha estrenado estos días en el 61 Festival de Teatro Clásico de Mérida. Basándose en Eurípides y Séneca, pero también en la novela de Apolonio de Rodas y en los relatos de Ovidio, Molina Foix no solo ha conseguido un texto diáfano y transparente, sino que también nos sitúa frente al drama de una mujer que es a un tiempo el de tantas mujeres en siglos de historia del patriarcado. Porque Medea es la mujer que, desde su papel de esposa amante y madre ejemplar, se rebela contra un orden que la expulsa, que la convierte en la “otra”, que le niega incluso el rol para el que se suponía que había nacido. De esta manera, Medea es doblemente extranjera: no sol…
De las múltiples lecturas que pueden hacerse del mito de Medea, me quedo con la que, sin temor a ser exagerado, podría calificar de feminista. Es esa, a mi entender, la que subyace en la versión que ha hecho Vicente Molina Foix y que se ha estrenado estos días en el 61 Festival de Teatro Clásico de Mérida. Basándose en Eurípides y Séneca, pero también en la novela de Apolonio de Rodas y en los relatos de Ovidio, Molina Foix no solo ha conseguido un texto diáfano y transparente, sino que también nos sitúa frente al drama de una mujer que es a un tiempo el de tantas mujeres en siglos de historia del patriarcado. Porque Medea es la mujer que, desde su papel de esposa amante y madre ejemplar, se rebela contra un orden que la expulsa, que la convierte en la “otra”, que le niega incluso el rol para el que se suponía que había nacido. De esta manera, Medea es doblemente extranjera: no sol…