El intérprete, Asier Etxeandía
Gran Teatro de Córdoba, 1-3-2015
Yo también fui un niño raro como Asier. De los que se quedaban en su habitación imaginando amigos invisibles. De los que soñaban con escenarios en los que hacer posible mis sueños. Yo también esperaba que un día mi padre se decidiera a entrar en mi habitación. Y que no me diera miedo que me sorprendiera con los ojos pintados con los colores de mis fantasías. Unos ojos con los que veía mucho más allá de los metros cuadrados de mi cuarto. Versos, cuadernos, canciones. Soñando con ser el único artífice e intérprete de mi propia vida. Y mi madre hilvanando pespuntes como una artista no reconocida...
Con el tiempo, y no sin dolores, aprendí a liberarme de esos miedos infantiles, de la angustia que me provocaba ser distinto a los demás. Aprendí a poner a mi favor mi sed de infinitud. Y entonces bailé, canté, me maquillé y rebasé las fronteras del género, siendo mi propio dios. Una estrella en lo alto de mi propio escenario, un…
Gran Teatro de Córdoba, 1-3-2015
Yo también fui un niño raro como Asier. De los que se quedaban en su habitación imaginando amigos invisibles. De los que soñaban con escenarios en los que hacer posible mis sueños. Yo también esperaba que un día mi padre se decidiera a entrar en mi habitación. Y que no me diera miedo que me sorprendiera con los ojos pintados con los colores de mis fantasías. Unos ojos con los que veía mucho más allá de los metros cuadrados de mi cuarto. Versos, cuadernos, canciones. Soñando con ser el único artífice e intérprete de mi propia vida. Y mi madre hilvanando pespuntes como una artista no reconocida...
Con el tiempo, y no sin dolores, aprendí a liberarme de esos miedos infantiles, de la angustia que me provocaba ser distinto a los demás. Aprendí a poner a mi favor mi sed de infinitud. Y entonces bailé, canté, me maquillé y rebasé las fronteras del género, siendo mi propio dios. Una estrella en lo alto de mi propio escenario, un…