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Entradas

SANTAS O PUTAS

DIARIO CÓRDOBA, 11-3-2013
La cocina de la abuela. Utensilios, olores, sonidos. El hambre saciada y los cuidados vertidos en una sopa, en una jarra de leche que sabe a plata, en el plato sin fondo de los sueños. Huele a vida pero también a muerte. La calavera irremediable y la ventana a la imposible. Vemos a la mujer que vuela, a la que se sabe tocada por lo divino, a la que entre cuatro paredes se siente única y no alcanza a entender las reglas de un mundo que ella no ha escrito. La sororidad que rebasa los siglos y que es como una cuerda que ata pero no asfixia. La piel oculta y los ojos intensos. La piedad. Paseo por la iglesia de la Magdalena y me atraviesa la mirada de Marina Abramovic. Intento comprender su éxtasis y su cocido, el paraíso que cubre con faldas negras, las huidizas fronteras entre lo carnal y lo espiritual. La miro y me miro. Y entonces percibo el fin último de un arte que, sin necesidad de pseudointelectuales que lo interpreten, y para desgracia de los que añoran…

I`M SO EXCITED

Los amantes pasajeros, de Pedro Almódovar

Siempre me ha costado entender la especial inquina que determinados sectores le tienen a Pedro Almodóvar. Aunque no me guste ratificar los tópicos, parece inevitable pensar que en este país se digiere mal el éxito, el olfato comercial y la creatividad.  Lo cual, por otra parte, podría explicarnos las razones de algunos de los fracasos de nuestra sociedad.  A estas alturas, y con cerca de 20 películas a sus espaldas, entre las que hay obras maestras, otras mediocres y alguna bastante mala, creo que nadie puede negar que el manchego es uno de los grandes creadores de este país y que ha conseguido eso tan difícil de hacer no sólo reconocible su sello sino también que el público de medio mundo aplauda sus propuestas.  
Como suele ser habitual en él, llevábamos meses oyendo hablar de su última película, del cambio intenso de las anteriores a la comedia, del casting y de otros detalles que han ido alimentando, sin prisa pero sin pausa, la curiosidad…

EL CIELO DE MIS ABUELAS... un 8 de marzo

El cielo de mis abuelas tuvo las dimensiones de un patio. Un rectángulo abierto y unas ventanas con visillos. Una firmaba con un dedo manchado de tinta, la otra apuntaba versos que los hombres no se atrevían a leer. Las dos hablaban un lenguaje que tenía el gusto auténtico de los posos del café, de la tierra húmeda de las macetas, del azúcar a veces imposible que endulzaba la cocina. A una le gustaba de pequeña subirse a los árboles, tal vez para mirar más amplio el horizonte que su condición de mujer le negaba. La otra era una mujer de largos silencios y palabras justas, curtida en las batallas de quien vive por y para los demás.
Cada ocho de marzo, cuando en todos los medios de comunicación, y mucho más este año, se habla de la desigualdad, de precariedad, de conquistas pero también aún de heridas, me gusta recordarlas. Así me rearmo en una militancia feminista que, como hombre, asumo con la convicción de que es imposible ser demócrata y no perseguir la perfecta igualdad de mujeres…

CELEBRACIÓN DE LA BELLEZA

Columna PASO A PASO
Canal Sur, 5-3-2013

Siempre he pensado que la Semana Santa es la celebración que mejor refleja eso que, con muchos reparos, me atrevería a llamar alma andaluza. En ella confluyen todas sus riquezas y contradicciones, y por qué no decirlo, también algunas de sus miserias. En esa performance barroca, aunque también romántica, es fácil detectar el mestizaje de culturas, la necesidad de expresión emocional, el carácter público y participativo del Sur, así como una singular concepción de la muerte y de la esperanza.
Es pues la Semana Santa celebración de la primavera que bebe del Mediterráneo y más goce de la resurrección que del valle de lágrimas contra el que nos rebelamos orgullosamente. Y, sobre todo, y aunque a algunos les pese,  es mucho más que una celebración religiosa. Es una fiesta plural y diversa, contradictoria y luminosa, lo cual explica su perdurabilidad y su capacidad de movilización. Esa que permite que bajo un paso convivan ideologías diversas o que el má…

RAFAEL SARAZÁ

DIARIO CÓRDOBA, 25-2-2013 En estos tiempos de ausencia de referentes, de ideologías pervertidas por partidos que no nos representan, de valores líquidos y tanta miseria, sería más necesario que nunca hacer un ejercicio de memoria para, desde él, afrontar el futuro con el impulso de quien sigue confiando en sus alas. Esa memoria en el caso de nuestro país tiene nombres y apellidos, es decir, está poblada por personas concretas que con su tiempo y su compromiso hicieron posible el mundo que hoy parece escurrirse como agua entre los dedos. Hombres y mujeres que pelearon en mil batallas por hacer realidad los sueños de felicidad colectiva en un lugar cuyo pasado tanto supo de rencores y luchas fratricidas. Sin ellos y sin ellas no habríamos conquistado los espacios de libertad y dignidad que hoy sucumben sin remedio ante la ley del más fuerte. Sin su energía rompedora seguiríamos bajo palio y confundiendo la caridad con la justicia. Uno de esos hombres imprescindibles de nuestra historia…

DE TU VENTANA A LA MÍA

Tres mujeres, tres momentos de la historia de España (los años 20, la dura posguerra, el final del franquismo), tres amores. Violeta, Inés, Luisa. Tres mujeres buscando sentido a sus vidas, sintiendo lo que Betty Friedan llamó "el mal que no tiene nombre", vividoras por y para los demás y en gran medida renunciando a vivir por ellas mismas. El amor como fuerza que da sentido a la vida de las mujeres y que, sin embargo, las hace esclavas. Prisioneras en una jaula. "La sed de infinitud chocando contra los barrotes de la jaula", escribió un día Carmen Martín Gaite.

El hilo de la vida. El ovillo de las pasiones. Las vividas y las soñadas. La entrega, la renuncia, los silencios. En un mundo hecho por y para los hombres.

DE TU VENTANA A LA MÍA es una preciosa película, que parece tejida a mano, con la textura delicada de las manos que conocen bien el paño. Tres actrices muy distantes y de poderosas miradas - Maribel Verdú, Leticia Dolera, Luisa Gavasa - dan vida a tres …

BENDITA RADIO

Día mundial de la Radio.
No podría vivir sin la radio. Me despierto y me duermo con ella. La escucho mientras desayuno, mientras almuerzo, mientras paseo. Desde hace décadas siempre la tengo en mi almohada, cómplice en noches de insomnio y desvelos, tejedora de sueños en forma de voces y palabras.  La radio, siempre, me ha salvado de la soledad y me ha ayudado a entender al mundo y a mí mismo. Me ha hecho crecer y me ha confirmado que soy, a partes iguales, razón y emoción. Frente a la mediocridad avasalladora de otros medios, e incluso frente al intrusismo a veces penoso de la imagen, la radio me ha acompañado cómplice, como ese animal doméstico que te entiende y que te da cariño cuando los demás no lo hacen, como esa banda sonora sin la que ya sería imposible explicar mi biografía. 
Hay tantos días mundiales de tantas cosas que hasta puede parecer absurdo dedicarle uno a la radio. Pero sí que creo que en un mundo tan frágil, donde todo se ha vuelto tan escurridizo, tan banal en la m…