DIARIO CÓRDOBA, 7-5-2012
Siempre me ha gustado mucho la fiesta de los patios pero cada vez me gusta menos en lo que se está convirtiendo. Hasta tal punto que no me resulta extraño que la Unesco tenga dificultades para entender qué pretendemos proteger como patrimonio inmaterial de la humanidad. No cabe duda de que originariamente los patios remitían a un singular modo de vida, a un concreto estilo de relaciones personales y sociales y, muy especialmente, a una asombrosa conversión de lo privado en público. Ese espacio interior que era compartido y vivido en plural suponía una inteligente erosión de las estructuras patriarcales tan dadas a marcar fronteras. En los patios, esas fronteras cedían ante el impulso creativo de las palabras. Así se convertían en recintos abiertos, en escenarios y en altavoces, lugares donde confluían el drama y la comedia y donde, sin saberlo, muchos hacían arte público. Al mismo tiempo, los patios no dejaban de ser en última instancia el reducto de los cuid…
Siempre me ha gustado mucho la fiesta de los patios pero cada vez me gusta menos en lo que se está convirtiendo. Hasta tal punto que no me resulta extraño que la Unesco tenga dificultades para entender qué pretendemos proteger como patrimonio inmaterial de la humanidad. No cabe duda de que originariamente los patios remitían a un singular modo de vida, a un concreto estilo de relaciones personales y sociales y, muy especialmente, a una asombrosa conversión de lo privado en público. Ese espacio interior que era compartido y vivido en plural suponía una inteligente erosión de las estructuras patriarcales tan dadas a marcar fronteras. En los patios, esas fronteras cedían ante el impulso creativo de las palabras. Así se convertían en recintos abiertos, en escenarios y en altavoces, lugares donde confluían el drama y la comedia y donde, sin saberlo, muchos hacían arte público. Al mismo tiempo, los patios no dejaban de ser en última instancia el reducto de los cuid…