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TAMBIÉN LA LLUVIA

También la lluvia forma parte de la Semana Santa. La lluvia es abril. Y los suelos mojados son un espejo improvisado de las túnicas que se vuelven más pesadas.

La lluvia cambia el color del cielo y de las calles. Cuando cesa, queda su olor impregnándolo todo, la humedad en los pantalones, los ojos que ya no pueden dejar de mirar hacia arriba.

La primavera parece otoño con la lluvia y deja un rastro de melancolía tras el paso que vemos apresurado.

El Patio de los Naranjos huele a tierra mojada cuando sale retrasada la Agonía. Después del diluvio. La tarde es gris y no hay quien mantenga encendido un cirio.

Abril parece octubre pero la mirada de Abel me dice que no me equivoque. Que sigue la celebración y que él no está dispuesto a dejar que la lluvia rompa su entusiasmo. Mira al cielo y cruza los dedos. Me reconozco en él y veo el niño que fui. El tiempo. La Semana Santa es también eso: celebración de los ciclos vitales. La única resurrección posible. La vida eterna que reside en cada…

LA INFANCIA

Lunes Santo 2012


 Los días de Semana Santa tienen mucho de espacio suspendido en el tiempo. De retorno a la infancia. A los días anchos y largos en los que parecía que la vida era un juego permanente, una apuesta en la que no cabía la derrota, un vasto campo de afectos sin contrapartida.

La única patria es la infancia y tal vez por ello esta celebración perdura sin que nadie sepa muy bien a qué es debido. Quizás la explicación haya que buscarla en ese momento de la vida en la que los sentimientos brotan más libres, ingenuos, saltarines. En el que todo dentro de nosotros es un niño con capacidad para la sorpresa y la admiración.  En el que es tan fácil sentir que el pueblo es, sobre todo, una geografía humana.

Abel y sus primos no necesitan ese retorno porque, afortunados, todavía habitan ese territorio donde la realidad y la magia se mezclan caprichosamente. Sin que se den cuenta están forjando una cadena de afectos que, de no romperse con el vaivén de los tiempos, será la que mejor p…

LA MIRADA

Domingo de Ramos, 2012
La mirada que se hace calle. La que quisiera atraparlo todo, hacerlo suyo como el pirata que ha recién encontrado un tesoro. Los olores, los colores, las músicas. Los contrastes de una Córdoba que, casi siempre, es imposible explicar. Un Crucificado medieval y una Dolorosa por los arcos de la Mezquita, una Esperanza que parece rociera y un rosetón gótico que se deshace en contradicciones barrocas.

La mirada que lo digiere todo con el ímpetu vitalista de un niño al que le gustaría que siempre fuera Domingo de Ramos.  La vela que se va consumiendo bajo un sol incierto de abril. Los ojos que quisieran robarlo todo - las flores, el incienso, los tambores - y convertirlo en una fábula donde siempre se volviera al principio. Un ciclo, como el de la vida, que siempre hace que la primavera huela a mestizaje. Más allá de lo religioso. Sur, siempre Sur.  Barroco y romántico. 
La mirada que se detiene en un llamador, en los pies de los costaleros, en las broches de las manti…

COMO EL 6 DE ENERO

Como si fuera el 6 de enero, Abel se ha despertado muy muy temprano. Como si tuviera que buscar los regalos que los Reyes Magos hubieran dejado en el salón. Pero él ya sabía cuál era la sorpresa. Su túnica blanca, su cíngulo blanco y rojo, su capirote, su medalla.
Se ha asomado a la ventana cada cinco minutos. Ha llamado nervioso a sus abuelos. Ha desayunado más rápido que ningún otro día.

Ya está en San Lorenzo, supongo que mirando al cielo y fijándose en los mil detalles de la Borriquita.

Su rostro lo dice todo. Hoy es el niño más feliz del mundo. Aunque seguro que hay miles, más pequeños y más grandes, que comparten con él la sonrisa.

Mirándolo es fácil deducir que nuestra Semana Santa no es otra cosa que la celebración de la vida. Le pese a quien le pese. Y pobre de aquél que no quiera entender que es un milagro de mil capas en el que lo emocional le gana la partida a la razón, paradójicamente tan estúpida, que se niega a dejarse llevar por los sentidos.
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VÍSPERAS

El milagro a punto de empezar. El arte de lo imposible que se hace realidad en esta mezcla indescriptible de pasiones, creencias y culturas. La celebración barroca y romántica de la primavera se hace en el Sur una fiesta demasiado compleja para encontrar argumentos racionales que la justifiquen.
Sólo es posible sentirla, dejarse arrastrar por la marea y no tratar de ubicarla en renglones derechos.
A partir de mañana, la Belleza se hace calle en un ritual impresionante de devociones y quejíos. Alma contradictoria del sur. Deslumbrante primavera que no es otra cosa que la resurrección que cada año nos recuerda que la vida, como la belleza, es fugaz.


SOSTIENE PEREIRA (la noche del 25M)

DIARIO CÓRDOBA, 26-3-2012 Sostiene Pereira que el domingo ha sido gris y tristón. La atmósfera ha estado pesada y la luz parecía más de otoño que de primavera. Sostiene Pereira que una profunda melancolía lo ha tenido prisionero durante todo el día, como si le faltara aire para respirar y le resultara imposible mirar hacia el futuro. Ni siquiera ha logrado dormir la siesta y ha escuchado con envidia que Griñán lo hiciera durante más de dos horas. La calle ha estado silenciosa como cualquier domingo y él, durante toda la mañana, estuvo pensándose si cruzarla y entrar en el colegio electoral. Recordando sus luchas libertarias, su compromiso de años, la historia que durante todo el día ha estado removiéndole las tripas. Contemplando con bastante angustia el mapa azulado y omnipotente. Acariciando con sus dedos rígidos por la artrosis sus viejos periódicos, su maletín lleno de recuerdos, la fotografía de la compañera que nunca dejó de hablarle y que hoy parecía insistirle en que no faltara…

LAS CÓMPLICES MOCLINAS DE CLARA CAMPOAMOR

Las mujeres de Zufre, no sé si de manera consciente o no, son el verdadero alma del pueblo. Son todas mujeres luchadoras, entusiastas, que arrastran historias que darían para varios novelones, que han trabajado, sufrido y amado, todo ello a veces en exceso. Pepa la de Benito, Rosa, María Rufo, Fina, Gori, Josefa la de Pía, Joaquina, Pepa la de Sisto, Pepa la de Goro, Mari Te, Encarna, Sebastiana, Pepa la de Pablo, Loli Díaz, Paqui, Milagros, María Vázquez, Antonia, Nati, María de la O, Pepi la de Moreno o Eulalia que hoy cumple 87 años, son un espejo en el que todos deberíamos mirarnos. Y muy especialmente los hombres que, durante siglos, no hemos sabido ni querido reconocerlas. Ellas, desde sus vidas anónimas, tan oscuras a veces, tan silenciosas, han sido tan importantes para la vida de su pueblo como los hombres que trabajaban en el campo, que cazaban o hacían negocios. Las que no han dejado de limpiar los suelos, de coser las sábanas rotas, de cocinar pollo en salsa zufreña y de r…