También la lluvia forma parte de la Semana Santa. La lluvia es abril. Y los suelos mojados son un espejo improvisado de las túnicas que se vuelven más pesadas.
La lluvia cambia el color del cielo y de las calles. Cuando cesa, queda su olor impregnándolo todo, la humedad en los pantalones, los ojos que ya no pueden dejar de mirar hacia arriba.
La primavera parece otoño con la lluvia y deja un rastro de melancolía tras el paso que vemos apresurado.
El Patio de los Naranjos huele a tierra mojada cuando sale retrasada la Agonía. Después del diluvio. La tarde es gris y no hay quien mantenga encendido un cirio.
Abril parece octubre pero la mirada de Abel me dice que no me equivoque. Que sigue la celebración y que él no está dispuesto a dejar que la lluvia rompa su entusiasmo. Mira al cielo y cruza los dedos. Me reconozco en él y veo el niño que fui. El tiempo. La Semana Santa es también eso: celebración de los ciclos vitales. La única resurrección posible. La vida eterna que reside en cada…
La lluvia cambia el color del cielo y de las calles. Cuando cesa, queda su olor impregnándolo todo, la humedad en los pantalones, los ojos que ya no pueden dejar de mirar hacia arriba.
La primavera parece otoño con la lluvia y deja un rastro de melancolía tras el paso que vemos apresurado.
El Patio de los Naranjos huele a tierra mojada cuando sale retrasada la Agonía. Después del diluvio. La tarde es gris y no hay quien mantenga encendido un cirio.
Abril parece octubre pero la mirada de Abel me dice que no me equivoque. Que sigue la celebración y que él no está dispuesto a dejar que la lluvia rompa su entusiasmo. Mira al cielo y cruza los dedos. Me reconozco en él y veo el niño que fui. El tiempo. La Semana Santa es también eso: celebración de los ciclos vitales. La única resurrección posible. La vida eterna que reside en cada…