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LO MEJOR DE MI PADRE. A propósito de "Tiempo de vida" de Marcos Giralt Torrente

"Pienso, entonces, en mi hijo aún no nacido, que llevará su nombre, y me pregunto en qué lo condicionaré, en qué lo fallaré, qué deberé yo perdonarle y qué deberá él perdonarme, si no lo hace antes, cuando como mi padre se diluya en la nada.
Qué recordará de mí con nostalgia. 
Me gustaría conservar algo de lo mejor de mi padre para que le llegue a través de mí"


Con ese deseo termina "Tiempo de vida", uno de los textos que más han desgarrado mi alma en los últimos tiempos. En él, el autor trata de reconstruir la relación con su padre a partir del anuncio de una enfermedad que lo llevará a la muerte. De esta manera, Marcos Giralt se adentra en los recovecos de una de las relaciones más complejas, la que une/desune a padres e hijos, y al mismo tiempo nos ofrece un retrato incisivo, agudo, a veces hiriente, sobre la masculinidad. 
En unos momentos en que algunos hombres nos planteamos romper los barrotes de la jaula que representa la masculinidad "patriarcal", lo…

LA FIESTA TERMINÓ

DIARIO CÓRDOBA, 16/01/2012 Durante los últimos años todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos sido prisioneros de un sueño que alargó el presente y que nos mantuvo en la inconsciente alegría de la adolescencia. Estábamos además respaldados por unos poderes públicos que sostenían nuestras necesidades básicas y que actuaban como los progenitores siempre preparados para salvar del naufragio a sus descendientes. Es decir, entre todos confundimos el Estado Social con un mago sanador de heridas y con un mesías capaz de corregir no solo las injusticias sino también las irresponsabilidades. Ello contribuyó a perfilar una ciudadanía individualista y centrada en sus ambiciones personales. Es decir, el Estado Social no contribuyó a armarnos éticamente con valores como la solidaridad o la hospitalidad, sino que al contrario propició que entendiéramos que los mismos solo incumbían a unas administraciones encargadas de poner límites a nuestras libertades y de reequilibrar el acc…

LIBERTAD

Hay libros cuya lectura duele. Sus palabras son como cuchillas que van haciendo pequeñas heridas, bisturíes que hurgan en nuestros rincones, espejos en los que descubrimos muecas y arrugas. LIBERTAD es uno de esos libros. Jonathan Frazen consigue, a través del seguimiento de una familia durante varias décadas de la historia americana más reciente, dejar al descubierto muchos de los fantasmas y de los dilemas morales de eso que tan pomposamente llamamos "civilización occidental". Un ejercicio que cobra una especial intensidad en estos momentos de crisis no sólo económica sino también política y ética.

Su título, que podría llevarnos de la mano al clásico "Sobre la libertad" de Stuart Mill, enmarca a la perfección la sustancia política de la novela. Porque más allá de las historias personales que se nos cuentan, de los amores y desamores, de las complejas relaciones familiares - lo personal también es político -, el retrato que nos ofrece el autor nos sitúa ante el m…

LA DAMA DE HIERRO: EL PATRIARCA ERA ELLA

Hay actrices que más que interpretar un personaje lo encarnan, es decir, lo dotan de carne y al mismo tiempo hacen suya la del referente. Meryl Streep ya nos tiene bien acostumbrados a sus puntillosos trabajos de interpretación en los que logra con todos su recursos - la voz, el acento, los movimientos, los gestos - que no la veamos a ella sino a la mujer que encarna. Tal vez su prodigioso trabajo alcanza las mayores cotas de brillantez en la interpretación de Margaret Thatcher. Es asombroso como la Streep logra captar la esencia de la "dama de hierro" en las miradas, en la manera de andar, en la voz, en los movimientos de las manos y de los labios. Todo su cuerpo interpreta y, además, su alma hace que la sintamos creíble. 


Sólo por esa prodigiosa interpretación merece la pena ver LA DAMA DE HIERRO. Todo lo demás en la película es perfectamente prescindible. El retrato de una política tan controvertida y apasionante, por las muchas aristas de su trayectoria, merecía una obra …

ALEGRÍA

En estos tiempos que corren la ALEGRÍA casi se está convirtiendo en un valor subversivo. Frente a tanta negrura en el horizontes, es necesario reivindicarla, ejercerla, transmitirla, compartirla. Por ello en esta mañana del día de Reyes, los únicos a los que adora mi alma republicana, me basta con mirar los ojos de este paje inquieto, soñador, entregado a la vida, para descubrir que el futuro existe y que la alegría puede habitar nuestro presente.





EL TRAJE AZUL DEL EMPERADOR

DIARIO CÓRDOBA, 2-12-2012 Un avión que no levanta el vuelo, como si estuviera condenado a ser desde el presente pura arqueología. Un palacio de congresos que apenas es un pentagrama en la cabeza del director de una orquesta sin lugar. Un centro de creación contemporánea que no deja de crecer, desafiando al horizonte con sus colmenas. El horizonte de la vieja ciudad siempre quieto, imperturbable, soberbio y algo ensimismado. Un centro de recepción de visitantes que no recibe a nadie, turistas que pasean y que no pernoctan, artistas que no cobran haciendo circo. Una Mezquita que de noche sólo quiere ser catedral. La ciudad de las negaciones, de las apariencias, del quiero y no puedo, y de los golpes de pecho que aún viniendo de agnósticos apestan a incienso. Paseo por la ribera y, además de descubrir miradas inéditas, intento convertirme en un extranjero que mira la ciudad desde afuera. Un visitante que llega buscando la ciudad de la cultura y que acaba chocando con un perfil de dama orgu…

ISABEL OYÁRZABAL SMITH, HAMBRE DE LIBERTAD

"El sentimiento de desear la paz, y ansiar que otros vinieran en ayuda de mi país, de condenar el armamento por un lado y sin embargo pedir armas por otro, de sentir devoción por la vida humana pero desear su destrucción a veces son sentimientos contradictorios que han reafirmado otros. Entre ellos la convicción de que la democracia es el único sistema político en donde la gente puede ser feliz.  El odio es la fuerza más destructiva que un país puede sufrir y la libertad el más preciado de los dones. No me refiero sólo a la libertad política, que es por supuesto fundamental. Hablo también de la económica y de otro tipo de libertad que permite al hombre crecer y desarrollarse de acuerdo con los dictámenes de su corazón. Existen muchos tipos de esclavitud y no es menos degradante aquella que nos impide hacer uso de nuestras posibilidades creativas".
Isabel Oyárzabel Smith es una de esas mujeres convertidas en invisibles en una historia escrita por los hombres. Nacida en Málaga e…