DIARIO CÓRDOBA, 2-12-2012 Un avión que no levanta el vuelo, como si estuviera condenado a ser desde el presente pura arqueología. Un palacio de congresos que apenas es un pentagrama en la cabeza del director de una orquesta sin lugar. Un centro de creación contemporánea que no deja de crecer, desafiando al horizonte con sus colmenas. El horizonte de la vieja ciudad siempre quieto, imperturbable, soberbio y algo ensimismado. Un centro de recepción de visitantes que no recibe a nadie, turistas que pasean y que no pernoctan, artistas que no cobran haciendo circo. Una Mezquita que de noche sólo quiere ser catedral. La ciudad de las negaciones, de las apariencias, del quiero y no puedo, y de los golpes de pecho que aún viniendo de agnósticos apestan a incienso. Paseo por la ribera y, además de descubrir miradas inéditas, intento convertirme en un extranjero que mira la ciudad desde afuera. Un visitante que llega buscando la ciudad de la cultura y que acaba chocando con un perfil de dama orgu…
Cuaderno de bitácora de Octavio Salazar Benítez