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SEÑORES Y SEÑORAS

FRESA Y CHOCOLATE


Como en aquel viejo programa de José María Iñigo, anoche descubrí que el género ha llegado también a los postres de las bodas. Hubo, como podemos comprobar en la fotografía, uno para las señoras y otro para los señores. El de ellas, of course, de color rosa. El nuestro más oscuro y consistente.  Fresa y chocolate. 


Siempre he pensado que las bodas, con independencia de la orientación sexual de los contrayentes, son la metáfora más redundante de la heteronormatividad. La de ayer me lo confirmó dulcemente.


Por ello, y como bien gritaba Alberto Almansa, ¿por qué no VIVAN LAS NOVIAS en lugar de VIVAN LOS NOVIOS?


PD: los cuerpos sin rostro son los de, por este orden, la grande Aurora Toche, la no menos grande Marta Jiménez y el intrépido reportero y twitero Alfonso Alba. Un lujo en cualquier mesa. Ayer tuve la suerte de que estuvieran en la mía.

HOMBRES QUE LLORAN

Las lágrimas de Patxi López, las de Carles Francino en su programa de ayer, la voz cortada de Rubalcaba... Quizás la imagen más esperanzadora de estos días. La más necesaria, por encima de urgencias políticas y alegrías cívicas.


Porque mirando las imágenes de todo un lehendakari enjugándose en público las lágrimas, o escuchando a Francino llorando como un niño pequeño, me reafirmo en que la paz, siempre imperfecta, sólo será posible de la mano de hombres que lloran. Es decir, de un modelo de masculinidad diversa que se atreva a romper la ecuación entre masculinidad, poder y violencia. En Euskadi, en España, en el mundo, necesitamos nuevos hombres y una nueva racionalidad pública. Reconstruidos ellos y elevada ella sobre la asunción de que sin inteligencia emocional no es posible el diálogo, de que sólo una ética cordial puede llevarnos a un futuro posible en el que no haya ni mujeres ni hombres que lloren por dolor. En el que de manera co-rresponsable unos y otras compartamos los espac…

MIENTRAS DUERMES

LA FELICIDAD IMPOSIBLE


Mientras duermes es una poderosa fábula sobre la infelicidad y sobre los monstruos que es capaz de generar en la mente, y en el corazón, del hombre que la sufre. César es un hombre gris, encerrado en una existencia monótona y reglada, prisionero de sí mismo y de una vida que, adivinamos, no ha sido nada benévola con él. Intuimos, sobre todo a través de las confesiones ante su madre enferma y por lo que apenas escuchamos de sus conversaciones en un programa radiofónico de madrugada, que es un pájaro herido. No sabemos las causas. El director ha preferido no explicarlas, tal vez para situarnos mejor ante ese portero, un ser anónimo del que nadie conoce de dónde viene y a dónde va, un don nadie, un esclavo de sí mismo, un ser que no ha sido educado en la gestión emocional del fracaso. De ahí, tal vez, su necesidad de ver sufrir a los demás, de paliar con la infelicidad ajena la suya propia, de borrar las sonrisas que para él son como cuchillas. 
Sus mundo es oscuro, …

ANOTHER YEAR

La soledad de Mary

El tiempo, la rutina, la búsqueda de la felicidad. La última película de Mike Leigh vuelve a hablarnos de los temas de siempre, de los realmente importantes para cualquier ser humano, y lo hace desde la sencillez. Una sencillez que, no nos engañemos, es compleja porque pone al descubierto nuestras luces pero también nuestras miserias, nos hace sonreír pero también nos incomoda. Ahí radica la maestría del director inglés: en su capacidad para extraer de lo cotidiano una mirada universal.

Afortunadamente en esta época de tantas sombras, Leigh opta por una mirada optimista, amable, cálida, que nos permite reconciliarnos con nosotros mismos y con la vida.  A través del recorrido por las cuatro estaciones del año, la película nos muestra una galería de personas insatisfechos, incluso doloridos - inmensa Imelda Stauton en su breve intervención del principio - , que se mueven alrededor de un matrimonio insultantemente feliz: el compuesto por Gerri (Ruth Sheen) y Tom (Jim B…

EXTRA HOMBRES

Encontramos la muestra más evidente de la pervivencia de la masculinidad tradicional en las revistas dirigidas especialmente a los lectores masculinos o en aquellos números especiales que otro tipo de publicaciones dedican a ellos. Nos puede servir de ejemplo el número extra dedicado a los “Hombres” y editado por EL PAÍS SEMANAL el domingo 9 de octubre de 2011.  De entrada, en la portada aparecen dos actores, Alberto Ammann y Daniel Brühl, que protagonizan un reportaje de moda en el que aparecen luciendo ropas “retro”, que nos remiten a los años 50-60, y bajo títulos de películas tan “masculinas” como “Dos hombres y un destino”, “El padrino”, “Infiltrados” o “El precio del poder”, título éste que difícilmente aparecería como marco de un retrato de mujeres. Son imágenes que nos remiten al pasado y a un modelo tradicional de virilidad.   El primer reportaje de la revista está dedicado al futbolista Cesc Fábregas y se ilustra con una fotografía a toda página en la que aparece con gesto d…

COMO MUJER NO TENGO PATRIA

En este día de desfiles militares, de nostalgias reaccionarias (todas las nostalgias acaban siéndolo, ¿no?), de ofrendas florales, de uniformes y corridas de toros, de razas añoradas y de horizontes electorales, me siento como la Virginia Woolf que a finales de los años 30 del pasado siglo escribiera sus Tres guineas. Renuncio a mi masculinidad heroica, a mi virilidad sangrienta, a las banderas y los himnos.  Y me siento mujer como Virginia: "como mujer no tengo patria. Como mujer no quiero patria. Como mujer mi patria es el mundo entero".

ENEMIGOS ÍNTIMOS

Diario CÓRDOBA, lunes 10-10-2011
Cada vez que se acerca un proceso electoral tengo la sensación de que nuestros representantes nos tratan como si fuéramos idiotas. Es humillante observar de qué manera hacen propósitos de enmienda o justifican lo injustificable, como si los que los votamos careciéramos de memoria y lucidez, como si fuéramos meros consumidores del producto que tratan de vendernos. Mucho me temo, sin embargo, que la crisis nos ha avivado el seso y nos está haciendo más exigentes ante unos/as políticos/as que, salvo excepciones, que también las hay, carecen de respuestas y, lo que es peor, parecen solo atender a las preguntas que les plantea su ombligo. Aunque a estas alturas ya debería estar curado de espanto en esta ciudad de sainete, todavía conservo la capacidad de sorpresa ante unos representantes que nos siguen tratando como menores de edad. Esa distancia y esa prepotencia es la que parece haber guiado a los socialistas cordobeses en la elaboración de unas listas que …