Ir al contenido principal

Entradas

CANCELAS BLANCAS

Siempre me han gustado las cancelas blancas de Cádiz. Ventanas y balcones blancos que se abren en calles estrechas y plazas luminosas. Son como esperanzas arquitectónicas que miran desde lo alto, desafiando al azul del cielo, elevándose por encima de las piedras grises. Conservando la dignidad a pesar de las miserias. 


Salto de cancela en cancela en el día en que todos miramos al 20N. Al fin ZP ha decidido, como dicen hoy los periódicos, poner fin a su agonía. Y lo ha hecho coincidir con el día feliz en que murió Franco, aquel día de mi santo que me volví a la cama recién despierto porque mi padre me dijo que no habría cole. 


Soy de los que piensan que un cambio de gobierno no nos va a sacar de la crisis terrible que vivimos - entre otras cosas porque las dimensiones de la misma son abrumadoramente mundiales, como lo demuestra la amenaza de bancarrota de la Administración USA -, pero sí que creo que es necesario que cambien los aires en Moncloa, que se formateen los despachos y los male…

VOLVER A CÁDIZ

Volver a Cádiz es una necesidad. Como una medicina que mi alma de viajero requiere para seguir teniendo pulso. Como el regalo que, aún siendo esperado, no deja de sorprender.


Vuelvo a Cádiz, a su playa de la Victoria, a su arena de cuerpos salados, a su aire de abanico atlántico. Y es como si volviera a nacer: niño hambriento de helados, joven buscador de cuerpos, hombre que mira el reloj del tiempo.


Me siento en la terraza y veo amanecer, hacerse la luz, como si el sol entero sólo naciera en este pedacito de tierra. Y vuelvo a sentirme como un poeta náufrago que sigue buscando cómo hacer que rimen los versos de su vida.


Cádiz vuelve a mí y yo vuelvo a sentirme vecino de sus azoteas. Sirena masculina de sus playas. Hijo del sol que todavía se siente un adolescente de deseos y vientres. 


Y sello, un julio más, el pacto no escrito que hace tiempo me hizo deudor de la bahía, esclavo de la Caleta, amante de copla y fuego en este mar donde quisiera escribir el capítulo más hermoso de mi existe…

SOÑAR CON TARZÁN

Anoche finalmente pude ver la película PRIMOS en el Coliseo San Andrés. Tal vez el mejor lugar, un cine de verano, para una comedia tan refrescante, aunque al mismo tiempo tan cargada de miradas incisivas. No es de extrañar en un director como Daniel Sánchez Arévalo, el cual me sorprendió con la carga de profundidad y emoción de su AZUL OSCURO CASI NEGRO.  Y es que bajo las risas y sonrisas que provoca esta singular historia de tres hombres desubicados que vuelven a los "orígenes" tratando de encontrarse a sí mismos podemos detectar una reflexión, también presente en AZUL.., sobre las masculinidades. Los tres tipos que nos presenta la película son otros tantos prototipos de hombres heridos, incompletos, prisioneros de su propia identidad. En unos casos obligados a ser héroes, en otros arrastrando miedos y traumas, casi siempre respondiendo al patrón que los demás esperan de ellos más que a lo que ellos sienten dentro de su corazón. Tal vez porque en la mayoría de las ocasion…

EL MIEDO A LA DIFERENCIA

Vuelvo a la espléndida película A SINGLE MAN, de Tom Ford, basada en la novela de Christopher Isherwood, y recupero el hermoso y lúcido discurso que el protagonisa da en su última clase en la Universidad. El profesor interpretado por el magnífico Colin Firth avisa a sus alumnos de que el origen de la violencia puede estar en el miedo al diferente. Los diferentes, que son sólo personas, pero que se pueden ver como una amenaza para la mayoría.
Escucho estas palabras, como si fuera uno de los alumnos de George, y no puedo evitar tener presente la "matanza" de Oslo de este fin de semana. Vivimos en una civilización del miedo. Nos hemos quedado sin futuro. Por motivos distintos a los de la "guerra fría" de los 60 en que se sitúa la película, estamos en un presente "bélico".
Lo expresa muy bien el joven alumno con el que George pasa su última noche: no tengo futuro. Porque puede que nos tiren una bomba atómica y acaben con nosotros.
La bomba atómica del siglo XX…

BACK TO BLACK, BACK TO LIFE

Hay días raros, en los que aunque no haya ni una nube en el cielo uno siente que la superficie que nos cubre es no azul sino marrón. Días en los que, paradójicamente, el tiempo que es movimiento se queda estancado, como las aguas de un río cuando llegan a un recodo de su camino. Son días en los que uno siente la necesidad de ser abrazado, de sentir que su piel está viva, de encontrar en otros ojos la respuesta a nuestras miradas que preguntan.

Ayer fue uno de esos días. Largo, azul, marrón. Bastó un sms para que se quebrara el hilo y sintiera un vacío muy hondo en ese lugar donde le ponemos nombre a las emociones. Entre el pecho y el estómago.
Recordando otro julio lejano, pero para mí siempre tan cerca, en el que me quedé sin Luz, abracé al amigo herido. Estampa de duelo lorquiano en su camisa negra, en su corbata negra, en su delgadez oscura. Hubiese querido que mi camisa blanca borrara la pena y recuperara los kilos perdidos del padre. Chaqueta grande, pelo blanco, sudor de lágrimas.

Matrimonios semifelices

Vicente Verdú, como es habitual en él, nos retrata con su bisturí de hombre lúcido. Nada se puede objetar a sus palabras. Atrévanse.


VICENTE VERDÚ, EL PAÍS, 23/07/2011 Hay matrimonios felices y matrimonios desgraciados, pero los que más abundan son los que no son ni felices ni desgraciados. El gran éxito norteamericano de Pamela Haag con su libro Marriage confidential radica en que después de haber entrevistado a más de 2.000 parejas casadas a lo largo de Estados Unidos ha concluido que se aburren tanto con su cónyuge como no habrían imaginado nunca pero, a la vez -y este es el punto- no se sienten tan desdichados como para decidir separarse.
Con este talante flotan, no sin dificultades, millones de esposas y maridos que incluso en los treinta y tantos, envidian la "libertad" de sus amigos solteros. No se trata, en fin, de que se lleven mal o muy mal. Lo peor es la diferencia que experimentan entre el romanticismo de la relación en sus primeros compases y el tedio que se ha c…

LA DIMISIÓN DE CAMPS

En un sistema democrático como el nuestro, en el que progresivamente parece haberse  relajado la ética de la responsabilidad, es tan inusual que un político dimita que la noticia de ayer por la tarde supuso una sorpresa frente a la que, en un primer momento, era muy complicado realizar valoraciones.

Desde una óptica institucional y de partido, era la única salida que le quedaba a un Presidente que debía sentarse próximamente en un banquillo, lo cual podía además coincidir con plena campaña de unas elecciones en las que el PP parece llevar las de ganar. Desde esta posición es evidente que al PP le va a venir muy bien este gesto para darle la vuelta a los argumentos y vendernos a Camps como un ejemplo y casi como un "mártir".

Como ciudadano no tengo nada clara la profundidad de las tramas de la Comunidad Valenciana, y tampoco si el pecado de Camps se limitó a aceptar unos regalos. Y no lo tengo claro entre otras cosas porque los medios de comunicación, en vez de procurar explica…