Huraño, silencioso, incisivo, doliente, sensual y sexual. Todos estos adjetivos pueden añadirse a un poeta que no sólo vivió el exilio que nos relata la segunda parte de la biografía escrita por Antonio Rivero, sino que también sufrió un "exilio interior". El de un alma que permanentemente estuvo en guerra consigo misma y con el mundo que la rodeaba.
Como escribió Guillermo Cabrera Infante, "el más triste de todos los poetas exiliados", "un hombre calmo y desesperado: una especie de suicida tan correcto que no se pegaba un tiro por temor a herir a sus amigos".
El caballero inglés de rostro cetrino, fascinado por México y abrumado por Estados Unidos, amante del western y de las playas, arrastró toda su vida una especie de melancolía, de tragedia interior, de lucha elegante, no armada, contra sí mismo. Porque aunque en muchas ocasiones reaccionaba frente al exterior, y muy especialmente frente a los que no toleraba, en el fondo las espadas se las clavaba él …
Como escribió Guillermo Cabrera Infante, "el más triste de todos los poetas exiliados", "un hombre calmo y desesperado: una especie de suicida tan correcto que no se pegaba un tiro por temor a herir a sus amigos".
El caballero inglés de rostro cetrino, fascinado por México y abrumado por Estados Unidos, amante del western y de las playas, arrastró toda su vida una especie de melancolía, de tragedia interior, de lucha elegante, no armada, contra sí mismo. Porque aunque en muchas ocasiones reaccionaba frente al exterior, y muy especialmente frente a los que no toleraba, en el fondo las espadas se las clavaba él …