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EL LUNES DE SANTA MARTA

Me basta con mirar la rosa roja de Santa Marta para entender que la Semana Santa sevillana tiene también mucho del Romanticismo del XIX. Me basta con mirar las largas filas de nazarenos negros de la Vera Cruz o de las Penas de San Vicente para volver a la edad oscura de la Contrarreforma. Me basta con escuchar un solo de trompeta de la Banda del Sol acompañando a las Aguas para entender que la Semana Santa es una fiesta contradictoria, múltiple, sensual y emocional. Puro Sur











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Abel y la inquieta espera del hebreo

CÓRDOBA / JULIA GARCÍA HIGUERAS, LA PRIOSTÍA
JULIA GARCÍA HIGUERAS Día 18/04/2011 - 09.19h COMENTARIOS
VALERIO MERINO  Abel sube los brazos mientras su madre le coloca el fajín alrededor de la túnica Abel lleva dando vueltas desde las 6 de la mañana. Es un cofrade tan entusiasta y entendido como pueda serlo un señor de mediana edad. Bueno, más porque parte con la ventaja de que él tan sólo tiene nueve años y su sed por aprender no conoce límites. No le basta Córdoba, no se conforma con Cabra. También domina lo que se cuece en las vecinas Sevilla y Málaga. Tres horas después, todavía anda inquieto en casa a punto de enfundarse el hábito de hebreo, como tantos otros niños de las inmediaciones de la parroquia de San Lorenzo. Loli, su madre, cuenta orgullosa que el niño ha vivido siempre la Semana Santa con verdadera pasión, una tradición familiar que ella y Octavio respetan y alientan. Desde hace seis años, Abel va acompañando al Señor de la Borriquita.

EL DOMINGO DE ABEL

MI ISLA DE LOS TESOROS

Cada viaje a Sicilia es un descubrimiento. La madre de todas las islas encierra tantos tesoros que pareciera que ningún viaje finaliza, que todo comienzo no es más que una continuación, que la belleza siempre está dispuesta a retar nuestras miradas. He vuelto a la isla de las culturas, a la que mejor representa la diversidad del Mediterráneo y he vuelto a ser seducido por sus aromas, por sus paisajes, por las calles de sus pueblos. Me he vuelto a sentir como el Totó de Cinema Paradiso, en ese eterno retorno a la infancia que dicen que es la auténtica patria. Aunque yo pienso que tal vez somos de todos los lugares en los que amamos y somos amados.

He caminado por la Sicilia barroca - Modica, Ragusa, Caltagirone - y he percibido que parte de mi identidad estaba en los portadas de las iglesias, en las calles de piedra, en los balcones con ropa tendida donde podría haberse asomado una de mis abuelas.

He tomado el café con mil aromas de Modica, he vuelto a las playas de Cefalú, al caos sedu…