LA CASA DE LOS CORDOBESES Y LAS CORDOBESAS
Creo que nadie se ha asombrado porque los políticos y las políticas aparezcan en los últimos meses entre los principales motivos de preocupación de los españoles. Salvando los riesgos que conlleva toda generalización – hay muchos representantes que desempeñan sus cargos públicos con solvencia, dedicación y honestidad -, no cabe duda de que nuestra clase política se ha ido instalando progresivamente en la mediocridad, esclava de los aparatos partidistas y lejana de la ciudadanía. Todo ello ha consolidado la percepción de que muchos se dedican a la cosa pública no como un servicio temporal a la comunidad sino como una profesión que los salva del paro y de que muchas energías políticas se malgastan en guerras internas y en frentismos en los que parecen olvidarse las inquietudes ciudadanas.
Volví a pensar en los círculos viciosos de nuestra democracia cuando escuché hace unos días al alcalde de nuestra ciudad, en medio de una reunión con los usu…
Creo que nadie se ha asombrado porque los políticos y las políticas aparezcan en los últimos meses entre los principales motivos de preocupación de los españoles. Salvando los riesgos que conlleva toda generalización – hay muchos representantes que desempeñan sus cargos públicos con solvencia, dedicación y honestidad -, no cabe duda de que nuestra clase política se ha ido instalando progresivamente en la mediocridad, esclava de los aparatos partidistas y lejana de la ciudadanía. Todo ello ha consolidado la percepción de que muchos se dedican a la cosa pública no como un servicio temporal a la comunidad sino como una profesión que los salva del paro y de que muchas energías políticas se malgastan en guerras internas y en frentismos en los que parecen olvidarse las inquietudes ciudadanas.
Volví a pensar en los círculos viciosos de nuestra democracia cuando escuché hace unos días al alcalde de nuestra ciudad, en medio de una reunión con los usu…